El mercado inmobiliario de la Costa Brava sigue mostrando un claro desequilibrio entre una demanda muy activa y una oferta limitada, especialmente en los municipios costeros con mayor atractivo residencial y turístico como Begur, Palafrugell, Platja d’Aro o Cadaqués.
La demanda se mantiene elevada tanto por parte de compradores nacionales como internacionales, atraídos por la calidad de vida, el entorno natural y el carácter exclusivo de la zona. El interés por la vivienda en la costa catalana continúa creciendo, especialmente en el segmento de segunda residencia y de inversión inmobiliaria
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En cambio, la oferta no avanza al mismo ritmo. La escasez de suelo disponible, las restricciones urbanísticas destinadas a la protección del territorio y el incremento de los costes de construcción dificultan la incorporación de nuevas viviendas al mercado. Esta situación genera una presión constante sobre los precios, tanto en el mercado de compra como en el de alquiler.
Los datos oficiales confirman esta tendencia. La evolución del precio de la vivienda en las comarcas de Girona refleja una subida sostenida en los últimos años, especialmente en las zonas costeras
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Este desequilibrio tiene un impacto directo en el acceso a la vivienda, afectando principalmente a residentes habituales, jóvenes y familias que desean establecerse en la zona. Al mismo tiempo, abre el debate sobre la necesidad de encontrar soluciones que permitan aumentar la oferta sin comprometer el valor paisajístico y la identidad de la Costa Brava.
Los expertos coinciden en que alcanzar el equilibrio entre oferta y demanda requiere medidas estructurales a medio y largo plazo, una planificación urbanística eficiente y una mayor colaboración público-privada. Hasta entonces, el mercado inmobiliario de la Costa Brava seguirá funcionando en un contexto de tensión, donde el equilibrio, por ahora, no termina de llegar.
